miércoles, 28 de diciembre de 2016

Balance 2016

Otro año más que se va,
otro año más que quedará en el recuerdo... 

Llegados a este punto me veo en la tesitura de hacer el balance y la valoración de estos 365 días que dejamos atrás (para no perder costumbre)

Sinceramente y siendo objetiva, no ha sido uno de los mejores, (siendo subjetiva diría que ha sido el peor de todos con diferencia) y como se trata de una valoración personal, voy a dejar a un lado la objetividad.
Este año ha sido el más duro y difícil de toda mi vida, he luchado más que nunca contra ese caos que los adultos llamáis adolescencia y he intentado sobrevivir a ella como he podido. Me han roto el
corazón y me lo han reparado para volver a rompérmelo poco después, han hecho con él lo que han querido, lo han llenado de amor y después se ha vaciado. He dado el 200% hasta quedarme a -70%, he perdido parte de mi esencia a causa del dolor y las decepciones y sí, he cambiado. He cambiado porque he madurado y aprendido a base de golpes, golpes de los que no me he recuperado por el momento y todavía están cicatrizando. He perdido a personas, he hecho que se alejen de mí otras sin saber cómo retenerlas. He intentado hacer mi vida sin deshacerme de las cosas que me lo impedían. Me he engañado a mí misma omitiendo todo aquello que sentía y no, no me ha salido bien. He aprendido a llevar una relación y también a recuperarme de ella. He sentido mariposas en la tripa, he besado, he reído, he llorado (y puede que más de lo que he reído), me he ilusionado y me he frustrado cuando las cosas no me han salido bien, he viajado y he vivido nuevas experiencias, he sufrido un año más por distancia, he echado de menos y he abrazado después de mucho tiempo sin ver a alguien que me importa.
He dejado fluir mis sentimientos y se han descontrolado, he estudiado muchísimo sin verse recompensado el esfuerzo, he hecho planes y algunos han sido estropeados, pero muchos otros realizados. También he hecho planes para el 2017, planes que me voy a encargar de cumplir uno a uno y de que así, el año que llega sea mi año.
He pasado página, o tal vez no del todo, tal vez he dejado una esquina doblada por si me da por volver a leerla, sin embargo, he empezado a escribir en las hojas en blanco que la seguían.
Se podría decir que este año he hecho locuras. He hecho y dicho cosas que no me había atrevido a hacer y decir antes, he luchado por ser fiel a mis ideales, principios y opiniones, he dejado salir a ese torbellino de emociones que soy por dentro y al final, he acabado guardándolo cerrando con candado y tirando la llave. He tenido mucha paciencia hasta haberla agotado por completo. He dejado de creer en muchas cosas y he empezado a creer en otras. Me he marcado unos objetivos y me he propuesto cumplirlos sin que nadie me lo impida.
He visto a mi ídolo después de 7 años y fue el mejor día de mi vida, pasado un mes, todavía cierro los ojos y me veo teniéndole a tan solo 20m, no lo olvidaré jamás; he cantado y bailado, me he viciado a un juego y me he acabado una serie, he discutido muchas veces y he pedido perdón y perdonado muchas otras.
He conocido a personas maravillosas y he mantenido a los de siempre aún habiendo caminado por una cuerda floja. He suspendido y me han suspendido. He caído muchas veces pero sigo en pie, y aunque tras este año tan "trágico" y a la vez "emocionante" ahora soy más fría, también soy un poquito más fuerte.
Espero que el 2017 cumpla todas mis expectativas como no las ha cumplido el 2016, al fin y al cabo no se cumplen 18 todos los años.

Hasta nunca, 2016.



Bienvenido, 2017.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Sueños interpretables...

Hace un par de noches tuve uno de esos sueños extraños de los que al despertarte recuerdas solo sensaciones y no las imágenes exactas. Durante toda la mañana traté de recordarlo porque sabía que era uno de esos sueños que sabes que esconden un significado y finalmente, lo recordé.
Yo hice mi interpretación sobre él, tal vez vosotros tengáis otra completamente distinta pero quería compartirlo con vosotros porque me pareció muy interesante.

*Voy a cambiar el nombre de los protagonistas, por si acaso. 

Me encuentro en mi calle bajando de mi casa y dirigiéndome hacia la farmacia junto con mi primo, voy a hacerme mi primer tatuaje (sí, en la farmacia, no entiendo por qué), entramos y el tatuador sin ni siquiera preguntarme qué quiero hacerme ni donde, empieza a hacerme un tatuaje muy extraño alrededor de mi brazo, (no obstante está muy mal hecho ya que quedan huecos sin rellenar) y después comienza a tatuarme uno exactamente igual alrededor de mi muñeca. De repente el suelo y el techo de la farmacia empiezan a temblar y empiezan a abrirse grietas en ellos, el tatuador para en seco dejando a medias mi tatuaje y mi primo se apresura en cogerme la mano y tirar de mi con fuerza hacia fuera:
"Prima, tenemos que correr o se nos caerá el techo encima"
Recuerdo la sensación de huir de algo y el miedo recorriéndome el cuerpo. Recuerdo la mano de mi primo tirando de mí sin parar. Al salir de la farmacia me encuentro con todo mi barrio sufriendo un terremoto. Los edificios se están desmoronando, se están abriendo grietas en el suelo y los coches están cayéndose hacia abajo en la carretera. Mi primo y yo corremos sin mirar atrás pero yo empiezo a cansarme:
"Celeste tienes que correr, tenemos que ponernos a salvo"
"No puedo más"
"Sí, sí que puedes, yo sé que puedes"
De repente oigo una voz muy familiar gritando mi nombre a lo lejos, me vuelvo y veo a Daniel parado debajo de un edificio sonriéndome. Me paro en seco. El techo está apunto de desprenderse sobre su cabeza:
"Daniel, ¡cuidado!"
Empiezo a correr como si no hubiese un mañana, como si mis piernas fueran alas, sin mirar atrás, y en el último segundo me lanzo sobre él y caemos al suelo lo bastante lejos del desprendimiento como para estar a salvo. Siento que el corazón se me va a salir del pecho. Le he salvado. Le abrazo y lloro, estoy muerta de miedo y he estado a punto de perderle:
"Menos mal que he llegado a tiempo, no me quiero imaginar si te hubiera pasado algo..." 
Le cojo la mano y tiro de él con fuerza, llegamos hasta donde he dejado a mi primo y los tres empezamos a correr hacia delante saltando entre las grietas que se siguen abriendo en el suelo y entre las piedras y los restos de edificios que se están desmoronando. 
Seguimos corriendo y llegamos a un precipicio que divide las dos calles, al otro lado del edificio Rubén está corriendo hacia mí muerto de miedo, salta el precipicio y me abraza con fuerza. No me creo que le tenga en mis brazos otra vez, estaba muy preocupada por él. Le abrazo y sigo llorando, le miro a los ojos y sonrío, él me mira preocupado y me dice:
"Ya vienen, Celeste"
"¿Quién viene?"
"Vienen a por nosotros, estamos en peligro"
"¿Qué?"
Noto como me tiemblan las piernas, no sé a qué se refiere pero en aquel momento solo puedo pensar que es ahora o nunca, así que miro a Rubén a los ojos y sin parar de llorar le cojo una mano y le confieso mis sentimientos hacia él:
"Rubén, por si no salimos de esta, quiero que sepas que me gustas. Me gustas mucho"
Rubén me mira sorprendido por lo que acabo de decirle y antes de que pueda articular palabra, el suelo empieza a temblar de nuevo y pierdo el equilibrio cayéndome hacia el precipicio y de repente, una mano me coge al vuelo y tira de mí hacia arriba con fuerza. Sea quien sea me ha salvado la vida.
Cuando estoy de nuevo arriba me encuentro con los ojos verdes y los rizos de mi amiga Aurora. Ha aparecido de la nada y me ha salvado la vida.
"¿De dónde sales? ¿Cómo has podido llegar hasta aquí y salvarme?"
La abrazo muy fuerte presa del pánico y le digo lo mucho que la quiero, me sonríe y me susurra al oído:
"Aunque no me veas o sientas que no estoy, siempre estaré ahí para ti" 
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De repente aparezco en clase un día normal rodeada de todos mis compañeros, son las 8 de la mañana y les estoy enseñando mis tatuajes a medio hacer. Estoy riéndome con ellos cuando el suelo y las paredes empiezan a agrietarse también y el instituto entero está empezando a temblar sin parar:
"Hay que desalojar el recinto, se trata de un terremoto" 
Todos empezamos a correr, salimos al pasillo central y las escaleras están completamente destrozadas, el techo se nos está cayendo encima y el suelo es cada vez más peligroso de pisar, observo a cada uno de mis compañeros aterrorizada. Todos han salido pero no veo a Marcos por ninguna parte. Empiezo a ponerme muy nerviosa:
"¿Alguien ha visto a Marcos?"

"Por favor, tengo que encontrar a Marcos"
"¿Habéis visto a Marcos?"
"¿Sabéis si Marcos está a salvo?"
Estoy corriendo de un lado a otro del instituto preguntando a todos mis compañeros y a todo el mundo mientras gritan y lloran aterrorizados. A lo lejos puedo diferenciar la figura de Marcos saltando de un lado a otro a punto de salir del recinto. Me llevo las manos a la cara:
"Por favor, ten cuidado" 
Lo digo en un susurro, para mis adentros. 
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Hemos conseguido salir del instituto y vemos los restos de él frente a nuestros ojos cuando alguien me coge del brazo. Me giro y veo a mi madre observando mis tatuajes con desaprobación. Me pregunta con qué permiso me los he hecho ignorando el hecho de que, en el sueño, ya tengo 18 años y efectivamente ella y toda mi familia se enfada conmigo por ello.
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Me desperté recordando sensaciones de angustia, miedo y ansiedad. 


¿Y vosotros qué interpretación le daríais a un sueño así? 
Mi interpretación es simple: supongo que todos mis miedos y preocupaciones se han juntado de manera catastrófica en un mismo sueño poniéndome a prueba. Cada persona que aparece es independiente de otra y así con todas y sin embargo, cada persona que ha aparecido tiene una interpretación o papel en ese sueño que aunque parece una pesadilla, no lo considero así en absoluto.
Gracias por leerme.

 

viernes, 25 de noviembre de 2016

You've given me purpose...

Lo he conseguido. Después de 7 años de mi vida, he conseguido ver a Justin por primera vez. Realmente no tengo palabras para expresar lo que sentí en aquel momento, me compré las entradas hace un año y no asumí que iba a verle hasta que no me subí en el tren rumbo a Barcelona, de hecho, ni siquiera entonces pude asumirlo. Ni siquiera cuando cerraba los ojos y su increíble voz entraba en mis oídos. Sin filtros, sin radiocasette, sin vídeo ni película, sin spotify o CD. Era su voz en directo y yo estaba ahí, escuchándola. Ni siquiera cuando abría los ojos y le veía delante de mí a 20 metros pude asimilar que era yo la que estaba viéndole y que ese momento estaba pasando de verdad, que no era un sueño de esos que he tenido tantas y tantas noches durante tantos y tantos años. Solo podía llorar con un nudo en la garganta mientras le decía a mi madre sin quitarle a él los ojos de encima "Mamá, es él, Justin es de verdad. No es un póster." Y sí, tal vez suena muy absurdo que le dijera eso, estaba claro que Justin Bieber es una persona real de carne y hueso como vosotros y como yo, pero yo no había podido comprobarlo hasta ese mismo instante. A lo largo de estos 7 años he llegado a pensar que no era real, que solo era una ilusión y que no sería posible jamás verle en persona o incluso escuchar su voz sin unos auriculares.
Bien, este martes 22 de noviembre he cumplido un sueño. El sueño de una niña que con 10 años escuchó la voz aguda de un niño con melenita que cantaba en la tele, "Justin Bieber la estrella del momento", para aquel entonces Justin solo tenía 15 años, y qué gran momento aquel en el que lo miré y pensé "wow, es realmente adorable". Qué gran momento aquel en el que acto seguido entré en internet y lo busqué.
Después llegó baby, sí, esa canción tan criticada con la que se le han hecho innumerables burlas pero que a mí, me enamoró. Esa fue la primera canción que decidí imprimirme para aprenderme la letra a la perfección. Tenía 10 años y fue la primera canción que me traduje y me aprendí entera en inglés perfecto. Y después de esa, vinieron todas las demás. Cada canción que sacaba me llenaba el estómago de mariposas, su voz me llenaba los oídos y me llegaba al corazón y nunca había pensado que un completo desconocido pudiera hacerme sentir tanto con tan poco.
Por aquel entonces todo el mundo decía que se me pasaría, que seguramente en 4 años se le habría acabado la fama o yo me habría hecho mayor y ya no me gustaría.
Tengo 17 años, Justin lleva 7 años de carrera y cada vez es más famoso, tanto para bien como para mal. 7 años que he vivido con él. Y de verdad, no podéis haceros una pequeña idea de lo que es para mí haberle visto crecer con mis propios ojos y haber crecido con él. No le conozco personalmente y probablemente me costará mucho hacerlo pero le siento tan cercano que después de tantos años siento que le conozco de toda una vida. Y ojalá todo el mundo pudiera entender lo que siento hacia él, es más que admiración. Justin me ha enseñado muchas cosas. Cosas como a nunca decir nunca, a creer en mis sueños y a luchar por mis propósitos. Puede que los medios de comunicación lo critiquen a más no poder y sí, puede que haya cometido muchos errores en el pasado y todavía le queden muchos por cometer pero me enorgullece decir que yo todavía sigo aquí por él y me enorgullezco de ser belieber de corazón porque no podría tener un ídolo mejor. Así que adelante, podéis criticarme a mí por ser su fan o a él por ser quien es y podéis preguntaros cómo puede gustarme, no me importa.
Le apoyo porque el vínculo que las beliebers y él hemos creado se ha forjado durante todos estos años y ante todo sabemos que es humano y tiene derecho a cometer errores si siempre acaba levantándose demostrándonos que por mucho que te quieran ver hundido, tienes que seguir adelante.
No tengo palabras para explicar lo que sentí cuando le tuve tan cerca que desde donde estaba pude ver cada pequeño defecto físico de su persona, examiné cada milímetro de su cuerpo sin parar de repetirme una y otra vez "Es él. Justin es real. Es de carne y hueso. No estoy soñando, esto es de verdad". De verdad que fue una sensación increíble y ojalá algún día cada uno de vosotros pueda experimentar eso con su ídolo porque es un sentimiento enorme.
Solo puedo darte las gracias, Justin. Y aunque a la gente le parezca absurdo que te escriba si no lo vas a leer, algún día prometo que podré decirte todo esto mirándote a los ojos. Gracias por ser quien eres, por seguir hacia delante, por enseñarme a nunca decir nunca y a creer en mis sueños y por darme un propósito. El propósito de poder abrazarte y hacerte sonreír.
Para todos aquellos que alguna vez me han dicho que hace playback, aquí lo tenéis.
Orgullosa de todas las bocas que callaste en Barcelona, ídolo.





 
 PD: Grabé un videodiario del concierto para todas aquellas personas que no pudieron ir a verlo con el fin de hacer que se sientan conmigo en todo momento. Esta tarde estará subido a youtube y podréis verlo aquí https://www.youtube.com/channel/UCx5zku3Zfi0uiD7hAohGxpA

sábado, 22 de octubre de 2016

Con el tiempo he aprendido...

Con el tiempo he aprendido que si no esperas nada de nadie,
te sorprendes
y que por el contrario,
si lo esperas,
te decepcionas;
que el hecho de que tú
darías mucho por alguien
no significa que ese alguien
vaya a dar lo mismo por ti;
que el insomnio
siempre tiene dueño;

que querer a alguien
no significa
que te vaya a corresponder;
que se puede sonreír por fuera
y estar hecha pedazos por dentro
y que la gente
se lo puede creer;
que nunca nadie
llega a conocerte del todo;
que cada persona está librando
una batalla que tú desconoces;
que los abrazos esconden
algo tan simple y tan valioso
como un sentimiento;
que a través de los kilómetros,
también se puede amar a alguien
y que las personas
que más nos importan,
son las que más daño nos hacen.
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lunes, 29 de agosto de 2016

En mi corazón vivirás.

Leer con esta canción de fondo:
https://www.youtube.com/watch?v=_n8C3PQ_ats

¿Que por qué todavía no me he quitado tu pulsera? ¿Que por qué todavía sigo durmiendo con tus camisetas cada noche? ¿Que por qué no he quitado los marcos de fotos?
Sencillo; no significa que conservando todo aquello que ha sido mi rutina durante un año me esté negando a avanzar o a superar, no se trata de que llevando tu pulsera, tus camisetas y teniendo las fotos sobre mi escritorio me vaya a costar más olvidarte. Se trata de que todas esas cosas se han convertido en mi rutina, igual que tú lo fuiste en su día. Se trata de que la pulsera se ha convertido en uno de mis objetos de valor incalculable, en eso que sé que debería guardar pero que soy incapaz de quitarme, no porque no quiera olvidarte, sino porque siempre serás alguien importante para mí y tu recuerdo siempre vivirá en mi interior de un modo u otro.
Se trata de que sin ella me siento desnuda y mi muñeca vacía, igual que mi corazón si tú no estás. Se trata de que aunque pase el tiempo y te supere, siempre te recordaré con cariño y por eso conservo los marcos de fotos y sobretodo, tu pulsera. ¿Las camisetas? Te mentiría si te dijera que duermo con ellas porque no tengo otras pero lo cierto es que tengo demasiadas pero elijo dormir con las tuyas porque con ellas me siento como en casa. De eso se trata. De sentirme como en casa aunque no estés y no vayas a volver, de seguir sintiéndome cálida y protegida aun si te recuerdo y todavía siento cosas por ti como si un día me levanto y ya no te amo, sino que solamente te quiero.
No significa que conservando lo único que queda de nosotros me esté negando a olvidarte como todo el mundo piensa, significa que seamos lo que seamos y estemos donde estemos, siempre formarás parte de mí, siempre serás una parte importante que nunca olvidaré, ese alguien a quien le estaré eternamente agradecida porque un día llegaste y todo cambió, eso es lo único que significa. Significa el recuerdo de aquello tan único y bonito que una vez tuvimos y jamás volverá a repetirse.
Ese es el motivo por el que conservo los restos de aquel nosotros, porque te quise como se quiere a pocas cosas, porque te quiero más de lo que querré a nadie jamás y porque te superaré con el tiempo pero nunca dejaré de quererte.


Y por eso tiene sentido que esos pequeños detalles formen parte de mi rutina ya que tú ya no volverás a estar en ella.

jueves, 4 de agosto de 2016

Mi yo sin ti.

Hoy voy a hablarte de mí. De mi yo sin ti. De mí cuando no estás. Cuando te vas. Cuando no me despiertan tus besos ni siento el calor de tus abrazos.
Hoy quiero que sepas quién soy cuando no estás conmigo, quiero que sepas cómo mi corazón se fragmenta en miles de trozos esperando que vuelvas a repararlo pero nunca llegas y eso sólo lo destruye más. Hoy quiero que conozcas a la persona que soy desde que te fuiste. La persona que perdió la ilusión por todo. La persona que dejó de confiar en los demás. La persona que dejó de esperar nada de nadie y mucho menos de ti. La persona que siempre echará de menos quién era cuando estaba contigo. Ha pasado un escaso mes pero ya casi no queda nada de ella.
Ahora camina mirando a sus pies, con el ceño fruncido y la mirada perdida con la mente llena de pensamientos que la torturan a diario. Ya no cree en nada, ya no necesita a nadie, solo a sí misma. Ya no sonríe al levantarse mirando el móvil esperando leer tus buenos días, ahora simplemente se levanta y piensa que quiere que llegue la noche para seguir durmiendo, si es que consigue pegar ojo alguna noche. Sus sueños se han convertido en pesadillas, y ni los buenos la hacen levantarse sonriendo porque la vida real es su verdadera pesadilla a día de hoy.
Sigues siendo lo primero en lo que piensa al levantarse y al acostarse, eso no cambiará hasta dentro de mucho tiempo. Sigues siendo el único por el que ella haría cualquier cosa, el único por el que lo volvería a intentar infinitas veces hasta morir, eres la única piedra con la que le encanta chocar, la única persona capaz de romperla y volver a unirla sin necesidad de pegamento, el único capaz de hacerla sonreír aunque ella no quiera. Eso no cambiará aunque quiera, siempre podrá más el sentimiento de no te vayas.
Ojalá pudiera decirte por qué te quiere pero no puede porque ni ella misma lo sabe, o sí lo sabe pero es demasiado largo de explicar. Ojalá pudiera decirte que desde que te fuiste nada es igual en su vida, que ya no sonríe apenas, que ya no le brillan los ojos cuando habla de algo que la emociona porque ya nada la emociona, que apenas come y que lo de dormir por las noches se ha convertido en todo un reto para ella. Ojalá pudiera decirte lo que siente cuando la miras pero no la besas, cuando te tumbas a su lado espalda con espalda y no pecho contra pecho, cuando le sonríes pero no le dices lo que sientes, cuando la abrazas pero no te arriesgas. Ojalá pudiera decirte con qué intensidad siente que le oprimen el pecho a diario, ojalá pudiera decirte que se hace heridas en los labios de mordérselos para no besarte. Y tantos ojalás que ya no tienen sentido, porque te has ido y supuestamente nunca volverás. Supuestamente nuestra historia ha llegado a su fin, pero sin embargo, yo todavía tengo la sensación de que nos falta la mitad del libro por escribir, que nunca existirá un adiós definitivo entre los dos. Que estamos destinados a estar juntos y también siento que algún día el destino me dará la razón y así como hoy me separa de ti, en un futuro volverá a ponerte en mi vida y quizá ese futuro sea el que nos merecemos. El futuro por el que tanto luché para vivirlo contigo, aparentemente en vano.
Ojalá pudieras ver como se rompe por las noches cuando se siente sola, ojalá pudieras mirar lo que esconde su sonrisa de día y lo que hay en sus pensamientos diarios.
Ojalá estuvieras aquí y ojalá te quedaras, amor.

viernes, 17 de junio de 2016

Como una montaña rusa.

Y aquí estamos otra vez. Tú conmigo y yo contigo. Juntos pero separados. Separados pero juntos. A veces a centímetros, otras a kilómetros, y otras separados por un gran abismo entre ambos. A veces riendo, a veces llorando. Unas veces en lo más alto, otras pidiendo a gritos que nos saquen del hoyo.
Es entonces cuando aprendes que el amor es algo así como una montaña rusa; en ocasiones estás arriba tocando el cielo con los dedos, y en otras muchas estás abajo sintiendo que te vas a caer.
Por eso hoy te dedico esta entrada, una de tantas que te he dedicado y una de tantas que me quedan por dedicarte y, ¿por qué? No lo sé, nunca encuentro el por qué. ¿Realmente lo hay? Tampoco lo sé. Sólo sé que te escribo estas líneas porque te quiero. Sin más y porque sí. Porque sin ti, nada es igual.
Porque confieso que a veces no sé que hacer contigo, pero tampoco sé qué hacer sin ti.
Porque sin ti me siento perdida, porque todas las historias de amor me suenan a lo mismo, porque los finales felices si tú no estás para mí no existen, porque el futuro se ve mucho más gris si pienso que algún día abriré los ojos y no estarás en él, porque cuando no deja de llover, entre todo el ruido ahí estás tú. Con esa sonrisa y esos ojos color café tan intenso. Y me miras. No dices nada pero me miras y clavando tu mirada en mí me lo estás diciendo todo. Y los dos lo sabemos. Entonces corro hacia ti como si hubiesen pasado 10 vidas desde la última vez que te tuve entre mis brazos y te alcanzo. Te alcanzo y la lluvia cesa como por arte de magia. Me dices que me has echado de menos y yo me estremezco bajo tu tacto porque si supieras la falta que me has hecho durante todo ese tiempo, no te lo creerías. Te quiero porque cuando parece que te has ido siempre regresas, te quiero porque no importa qué pueda distanciarnos, qué problemas puedan haber entre nosotros, la longitud del abismo o la cantidad de km que nos separen, siempre me demuestras que nos necesitamos como el ying siempre necesitará a su yang. Te quiero porque a veces te odio y te odio porque te quiero. Te quiero porque eres tu con tus más y tus menos, con tus más menos que más, pero que son tuyos al fin y al cabo. Te quiero porque si pienso que todo está perdido ahí estás tú, te quiero porque si el mundo acabara mañana me subiría en el primer tren que saliera de Valencia y me presentaría en tu casa. Te quiero con tu falta de romanticismo y tu poca cordura. Te quiero porque eres mi inyección de adrenalina, porque sacas lo mejor de mí, porque adoro quién soy cuando estoy contigo. Porque tus enfados complementan los míos, porque por ti me recorrería el mundo entero a la pata coja si te hiciera falta. Porque si tu me dices ven yo lo dejo todo, y esperaría 100 vidas hasta que me dijeras ven. Porque me fallaría mil veces a mí por no fallarte a ti, porque haces que me quiera de verdad y me sienta bien conmigo misma. Te quiero porque eres tú en tu esencia, porque te mataría a besos y te ahogaría a base de abrazos. Te quiero por las conversaciones sin sentido. Te quiero por lo que tú y yo tenemos y el resto ni se imagina, por lo que solo entendemos nosotros. Por querernos a nuestra manera, porque te quiero con toda mi alma, por sacarme sonrisas hasta cuando no quiero sonreír, por aceptarme como soy y decirme que así te gusto. Te quiero por hacerme sentir la chica más feliz del mundo con solo una caricia, con un "te quiero", con un beso, con un simple gesto. Te quiero sin querer, y aun cuando no haces nada para que así sea. Te quiero te lo merezcas o no, llores o rías, te quedes dormido en mi pecho o me dejes a mí dormir en el tuyo. Te quiero en cada rincón del mundo, en cada canción triste y en todas las alegres que me recuerdan a ti.  Te quiero porque te miro dormir y siento que si el destino o la vida deciden apartarte de mi camino otra vez no sé lo que haría. 
Te quiero cuando vienes y te vas, cuando te vas pero siempre vuelves, cuando reconoces tus errores y cuando antes te matan que admitir que la has cagado. Te quiero conmigo, siempre conmigo. Te quiero porque la vida se ve mucho más bonita si camino de tu mano, porque tus dedos encajan a la perfección con los míos, por las caricias en la espalda, en la tripa, en los brazos, en la cara, en los labios, los besos en el cuello, los besos en la frente, los besos inesperados y los que siempre estoy buscando. Los besos que me rechazas para luego venir a buscarlos, los besos que me pides o los que no te apetece darme pero al final siempre cedes. Te quiero por quererme a tu manera, esa que solo entendemos tú y yo. Por hacerme sentir segura. Te quiero porque conoces todos y cada uno de mis defectos por dentro y por fuera y sigues aquí, porque has estado en mis tormentas y tempestades, en mis mareas y mis calmas, en mis bailes sin sentido y mis gallos al cantar, porque conoces lo peor de mí, ese lado que no todo el mundo conoce y aún así, nunca te vas. Te quiero y te odio a la vez por ser la única persona capaz de romperme y volver a unirme. 
Te quiero porque si tú no estas los días me pesan como si fueran años, porque si desapareces una parte de mí se va contigo. 
Por ser una de las mejores cosas que me han pasado y por todo lo vivido, porque no quiero que te vayas nunca y porque voy a demostrarte que estar conmigo es lo mejor que te ha pasado a ti también.
Por las lágrimas y las sonrisas, las bromas y los te quiero, los enfados y las reconciliaciones, por ser la persona que me ha hecho encontrar una nueva yo, por hacerme madurar y por hacerme experimentar todo aquello que pensé que nunca experimentaría. 
Cuando me preguntan por qué te quiero, siempre suspiro y respondo que no lo sé. No es verdad, lo sé y lo tengo presente todos los días, me lleves a la cima o me tires al suelo, te quiero y ha sido, es y será así mucho tiempo. Gracias por ser la persona que hace más bonitos mis días, por hacerme creer que todo lo malo siempre trae algo bueno y por hacerme vivir una historia de amor que aunque no es exactamente como yo la he imaginado toda mi vida, me llena mucho más. Gracias por demostrarme que se puede estar unido estando lejos y por enseñarme, al contrario, que también se puede estar distante estando a centímetros, por hacerme más fuerte y más valiente, por no rendirte o intentar no hacerlo, por creer en mí y por hacerme ver que los polos opuestos sí se atraen, y mucho, además.

Te vayas o te quedes, siempre serás tú y te querré siempre por ello.  

domingo, 13 de marzo de 2016

Reflexión personal: Distancia

En esta entrada no voy a poner ningún texto, no voy a plasmar ninguna emoción ni sentimiento ni voy a contar un relato.
Por primera vez me dirijo a vosotros como la autora de este blog y los escritos de él. Me dirijo a vosotros como Celeste y solo Celeste, para compartir con todos aquellos que me leen una reflexión que considero muy importante, tanto para mí como para cambiar la mentalidad de ciertos sectores hacia este tema. Voy a hablaros sobre la distancia.
La distancia es eso que separa cuerpos pero no corazones, también llamado "una gran mierda" por otros, y sí, tal vez lo sea, pero tal vez no tanto como nosotros pensamos...
Por un lado, están los que piensan que es horrible y se cierran a ella diciendo la típica frase "yo jamás tendría una relación a distancia porque son una mierda" sin ni siquiera haber vivido esa experiencia en carne propia. Sí, esa era yo hace 8 meses, (por hacer una aproximación). De aquellas que criticaban las relaciones a distancia a más no poder, que no apoyaban para nada todo ese mundo, de las que decía "¿Cómo vas a estar un mes sin ver a tu pareja?", "¿Qué clase de relación es una en la que ves a tu pareja tres días y luego estás meses sin verla?", "No funcionan", "no salen bien", "no tienen futuro"...


Así que sí, cuando llegó esa persona, todos mis ideales y teorías sobre "la distancia es una mierda y jamás tendría una relación así", desaparecieron y se derrumbaron como un castillo de naipes; lo que me hizo aprender, que nunca hay que decir nunca. Como bien he dicho anteriormente, están las personas como yo hace 8 meses, y luego están las que viven una experiencia como la mía y aprenden a mirarlo de la manera en la que realmente hay que verlo, porque la distancia sí, es algo duro y difícil, pero no debemos cerrarnos a ella porque si de verdad quieres a alguien, te da igual donde esté, y así es como debe ser.
Jamás asegures que nunca te involucrarás en una relación a distancia, porque te comerás tus propias palabras cuando te enamores de alguien que viva a muchos kilómetros, y entonces te preguntarás "¿Qué hago ahora?" Bien, te diré lo que harás: saltarás a la piscina de la distancia, ¿y por qué? Sencillo, en una piscina disfrutas, trabajas duro y te relajas, pero hay una cosa que nunca dejas de hacer cuando estás dentro del agua; nadar o luchar por mantenerte a flote y no hundirte. En eso consiste una relación a distancia, en nunca rendirte y nunca dejar de luchar por mantenerse a flote.


No pienso que sea cierto que tengan que acabarse tarde o temprano o que no tienen futuro, si dos personas están enamoradas, la distancia no significa nada cuando alguien lo significa todo, y que si esa persona te quiere de verdad, lo aguantará por ti. Y seamos realistas, siempre habrá uno de los dos que lo lleve peor que el otro, pero en este caso el que lo lleva mejor deberá ser "el ancla" de la otra persona para poder equilibrar la balanza, mientras ese equilibrio esté estable, todo irá genial.
Esto es una reflexión para todas aquellas personas que se cierran y creen que la distancia es una mierda, que no vamos a engañarnos, no es fácil, pero no os cerréis porque realmente una relación a distancia en sí, no es algo horrible. Personalmente mi experiencia ni la cambio ni me arrepiento, porque si no sale bien, te hace madurar y aprender de ello y si sale bien, puedo asegurar que es increíble, porque no hay nada como contar los días para verlo, el emocionarte días antes y pasarte la noche anterior en vela por las mariposas en la tripa de saber que le vas a ver, el estar tan feliz porque aunque no lo puedes tocar, lo puedes sentir contigo todos los días y eso es algo precioso. Sinceramente, desde mi punto de vista, una relación a distancia es muchísimo más verdadera y sincera porque se basa en la confianza elevada a la máxima potencia, saber que esa persona está a kilómetros de ti pero está contigo, saber que no tiene ninguna obligación ni necesidad de estarlo porque estás lejos, no puede verte, no puede tocarte, pero te quiere de verdad y por eso espera días y noches por volver a reunirse contigo y solo contigo, que se hará viajes por ti, que llorará y sufrirá por echarte de menos pero seguirá adelante por ti, yo personalmente, eso no lo cambio por nada.
Si realmente no estás enamorado de esa persona o crees que no te vas a enamorar, no empieces una relación así, porque para soportarlo, tienes que querer muchísimo a tu pareja, si no es así, no serás capaz de aguantar y esa es la realidad. Pienso que esto las hace más fuertes también porque se crea una conexión psicológica y de corazones muy fuerte en la que os queréis aún estando a cientos de kilómetros y el amor que sentís hacia el otro puede con todo y os hace invencibles, baraja si prefieres echarle de menos mientras hace su vida con otras personas, o echarle de menos y que esté contigo, porque echarle de menos, vas a echarle de menos igual. Y desgraciadamente eso será así hasta que llegue un momento en el que la distancia será cada vez menos hasta que haya desaparecido por completo. Solo hay que tener fe, y creer en la relación y en tu pareja al 100%.


Mi experiencia no salió bien, pero yo sé que esa persona me quería y con eso me quedo. No es fácil, hay que estar muy preparado y tener la cabeza bien amueblada, confiar mucho en esa persona y quererla con todo tu corazón. Debo de ser de las pocas personas (y mirad que esto hace 8 meses era imposible que yo lo dijera), que sale de una relación de este tipo y puede decir que le gustan, a pesar de haberlas odiado con toda mi alma. Y no, no soy una persona masoca, no me gustan por la parte de sufrimiento, sino por la recompensa. La recompensa de ver a tu pareja después de haber estado un mes, dos meses, sin verlo, aunque solo sean dos míseros días, es increíble. El reunirte con él en la estación, el aprovechar cada segundo de esos dos días que pasáis haciéndolo cada vez más intenso... y realmente hasta que no tienes una relación a distancia, esto no lo sabes. Así que no os cerréis, hay skype, hay whatsapp, hay llamadas de teléfono y con todo esto es mucho más fácil, se trata de relaciones bonitas y verdaderas en las que tú sabes que esa persona está ahí, aunque no la tengas físicamente, sabes que la tienes y la vas a tener. Y sí, tendrás tus días de bajón en los que pensarás que no podrás con ello, pero de verdad os digo, que si queréis, y estáis enamorados de esa persona, podéis y cuando penséis en rendiros, recordaros a vosotros mismos por lo que estáis luchando y por qué os vale la pena.


Personas que se cierran a este tipo de relaciones, abrid los ojos. Son relaciones en las que hay que ser muy fuerte pero son muy bonitas a su vez, las recomiendo y me declaro fan total de las relaciones a distancia, a pesar de haberlas odiado antes de haber vivido una en carne propia.

La distancia nunca separa dos corazones que de verdad se aman.


Celeste.

sábado, 6 de febrero de 2016

Aunque no te ruegue más.

A veces no somos capaces de decir aquello que sentimos realmente, no somos capaces de ser sinceros con nosotros mismos ni con los demás. Nos convertimos, en ocasiones, en personas hipócritas que solo dicen aquello que los demás esperan que digan. Personas reprogramadas.
A veces nuestro corazón habla y no le hacemos caso, ponemos en su boca cosas que no siente o piensa, ¿Y por qué? Porque ponemos por encima los pensamientos de nuestra cabeza, sin darnos cuenta de que no es lo que realmente queremos. Porque, en ocasiones, cuando decimos "cuídate", desearíamos que esa persona se quedara. Cuando decimos "no pasa nada" aunque pase de todo, cuando decimos "estoy bien" con lágrimas en los ojos y el corazón roto, cuando decimos "adiós" queriendo decir "no te vayas".
Y es en esos momentos en los que el cerebro actúa sobre el corazón y por desgracia (o por fortuna), gana. ¿Nunca os habéis parado a pensar cuántas oportunidades habremos dejado pasar por no decir ese simple te quiero que nos moríamos de ganas de gritarle al cielo? ¿Por no pedirle a alguien a tiempo que se quedara? ¿Por no dejar el orgullo y la hipocresia a un lado en algún momento determinado de nuestra vida?
Por todo esto, te confieso, amor, que no me arrepiento de nada de lo vivido contigo, que repetiría uno a uno millones de veces cada uno de los días que pasamos. Tan solo me arrepiento de los te quiero que no dije. De los besos que no te di por guardarlos para un futuro en común, que al parecer no llegará. De las veces que te veía alejarte y no tuve el valor de pedirte que te quedaras. Por los "vuelve" que le he susurrado a la almohada cada noche mientras te pensaba pero no te hablaba. Por los "me alegro" que en realidad escondían un "no sigas sin mí". Los "estoy echa pedazos" que jamás he sido capaz de admitirte. Los días esperando tu regreso, los centímetros que nos separaban y no he sido capaz de acortar con un beso que me moría por darte.
Los sentimientos que no he expresado, los pensamientos que he callado y nunca te he dicho aunque me muriese de ganas de hacerlo.
Y ahora me temo que no nos queda más que el recuerdo y las cenizas de un gran incendio que jamás se apagará del todo dentro de mí.
Y te quiero y te querré siempre.
Aunque no vuelvas jamás,
aunque yo no te ruegue más.


sábado, 16 de enero de 2016

Sin ti.

Y aquí estoy. Una noche más. Sin ti. Sin tus buenas noches. Sin tus besos. Sin el calor de tus abrazos y sin tu aliento erizándome la piel de la nuca. Otra noche más tratando de aferrarme a los recuerdos, esos que me desgarran en lo más profundo de mi alma. Esos que me consumen. Los que no me dejan pensar con claridad. Y otra noche más te pediría que volvieses, que regreses, que no sigas caminando hacia delante sin mí, y suena egoísta, lo sé, pero nunca quise que hicieras tu vida sin mí, no te voy a mentir. Quería abrazarte hasta quedarme dormida todas las noches y verte a mi lado cuando abriera los ojos todas las mañanas. Quería pasar las horas muertas en tu cama sin hacer absolutamente nada. Quería reír por cualquier estupidez que solo nos hace gracia a los dos. Quería llorar porque te tienes que ir o porque me tengo que ir yo. Quería tener tus mensajes de buenos días y tus besos de buenas noches. Quería ver los estrenos en el cine de todas las películas que nos gustan y ponerme nerviosa cuando me quitas el móvil o me tiras palomitas al pelo. Quería que siguiéramos caminando de la mano por la calle durante meses. Quería vivir primaveras, veranos, otoños e inviernos a tu lado. Quería seguir siendo la culpable de esa sonrisita que te salía cuando te miraba a los ojos sin decir absolutamente nada. Quería seguir siendo la que te hiciera perder los nervios. Quería tus besos. Quería tus caricias, tus abrazos. Quería tu risa en medio de una respiración entrecortada. Quería tus manos encajando con las mías. Quería que mi cuerpo se tensara cada vez que me rozaras. Te quería a ti. En todos los aspectos. En todas las estaciones del año. Otra noche más le gritaría tu nombre al cielo y se lo susurraría a mi almohada entre sollozos si supiera que con eso volverías. Otra noche más te diría vuelve, te suplicaría que no me dejaras, y posiblemente volverías, pero no lo haré porque otra noche más yo sigo aquí, dejando que me consuman mis propios pensamientos, que me consumas tú, y disfrutando de ello, porque joder, otra noche más, te quiero. Y ese sentimiento permanecerá noche tras noche de modo que todas sean igual. Otra noche más eres el que tiene la llave de mi corazón. Eres el que lo tiene en sus posesiones. Otra noche más mi corazón o los pedazos que quedan de él te están pidiendo a gritos que vuelvas. Y sin embargo tu no lo haces. Otra noche más sé que no has vuelto. Sé que ya no huele a ti mi camiseta, ni mis sábanas, ni siquiera mi cuarto. Sé que ya nadie le da calor a mis manos, que sabes que siempre estaban frías. Sé que posiblemente nunca volverás, y contigo desaparecerá cualquier atisbo de felicidad. Y créeme me duele más a mí que a ti. Otra noche más aquí me tienes, ahogándome en mi propio vaso de agua mientras escucho a "maldita Nerea" y le pido al destino que vuelva a unirnos algún día. Aunque solo sea para recordar todo aquello que una vez vivimos y que por ti, no pudimos volver a vivir. Aunque sea solo para que me mires y me recuerdes como la historia que pudimos haber sido y que tú te negaste a escribir. Solo para que recuerdes que te he querido y lo sigo haciendo, posiblemente más de lo que nadie podrá amarte jamás. Que te has grabado a fuego en mi piel, en mi cabeza y en mi corazón, y de una forma u otra siempre te querré, aunque ahora deba ser en lo más profundo de mí.