Hola a todos, personitas que me leen, si es que todavía lo hacéis.
Y entonces caí. Caí por enésima vez. Recordaba el tacto del frío suelo. Lo recordaba todo como en otras múltiples ocasiones en las que había caído. Todo era igual. Las mismas tristes caras, mismas lágrimas, mismas decepciones. Pero algo había cambiado. Algo dentro de mí era distinto, lo notaba en mis adentros, como una pequeña luz de esperanza, de motivación. Esta vez cogí aire. Cogí impulso y me levanté sin ayuda de nadie.
Me levanté dispuesta a comerme el mundo y no dejar que él me comiera a mí.
viernes, 20 de junio de 2014
sábado, 22 de febrero de 2014
Broken.
Últimamente mi vida consiste en fingir que estoy bien. Todo en mí ha cambiado, mi sonrisa, mi manera de ver la vida, de afrontar los problemas, mi manera de luchar y ser fuerte, mi mirada, que ahora es un poco más triste, más rígida. Me siento frágil, perdida. Siento que nada está bien, que un paso hacia delante son dos hacia atrás, que por cada sonrisa hay diez mil lágrimas. Que cada día es una nueva batalla que cada vez es más dura y estoy cansada. Cansada de luchar. De sonreír fingiendo que todo está bien. De llorar en silencio y secarme las lágrimas sonriendo sintiendo que el mundo se me cae encima. Las sonrisas se han esfumado y las lágrimas se han perdido en el suelo de mi cuarto. La presión se cierne sobre mis hombros a cada minuto, a cada segundo. Presión por parte de todo lo que me rodea. Y nadie, repito, nadie está ahí para decirme que todo va a estar bien. He perdido la confianza en mí misma, la vitalidad de mi voz y de mis miradas, la felicidad de mis sonrisas y mis carcajadas. He perdido cada rastro de felicidad que quedaba dentro de mí. A la niña que llevo dentro. Todo son problemas, problemas cada vez más grandes, más difíciles, preocupaciones, estrés, cansancio, agobio, ganas de llorar, nerviós. Estoy en una etapa difícil llamada adolescencia, sin embargo, nadie hace nada para que sea más fácil. Siento que quiero hacer demasiadas cosas y no tengo tiempo. Que ahora tengo que plantearme lo que haré en un futuro y ni siquiera sé lo que haré mañana. Quiero divertirme, divertirme sin pensar en las consecuencias, divertirme sin preocuparme, ajena al mundo que me rodea, ser feliz y volver a vivir momentos inolvidables, porqué hace tiempo que los momentos inolvidables están detrás de un sollozo. Quiero reír y llorar de felicidad. Quiero disfrutar de los días lluviosos, de los días de sol, de los días de viento, de las noches largas del invierno y de las cortas del verano. Quiero buenas noches y buenos días que de verdad sean buenos. Quiero gritar, gritar de emoción, de entusiasmo, de diversión. Quiero bailar y cantar aún que lo haga mal. Quiero viajar y ver mundo, quiero trasnochar y levantarme a la hora de comer. Quiero buenas noticias, momentos felices, días mágicos, noches increíbles. Quiero cumplir mis sueños sin tener que luchar tanto en vano. Quiero que por una vez algo me salga bien. Que mis sonrisas sean verdaderas todos los días, no solo momentáneamente. Quiero gritar por la calle con mis amigas y que la gente nos tome por locas. Quiero decir que estoy bien porqué lo siento de verdad. Quiero abrazar y que me abracen. Quiero que me digan que todo va a estar bien. Quiero conocer a mi ídolo y poder abrazarle. Quiero unas fallas impresionantes y un verano inolvidable. Ya tendré tiempo de preocuparme, ya tendré tiempo de estar mal, pero no ahora, ahora no es el momento. Y sin embargo aquí estoy, escribiendo esto con lágrimas en los ojos deseando que todo pase y se abra alguna puerta que me lleve de lleno a donde quiero estar. Y no en este mundo donde hace tiempo que todo se ha vuelto gris.
martes, 31 de diciembre de 2013
Bye, bye 2013.
*Hoy es el día, hoy acaba el 2013.*
Tengo que confesar que no ha sido un gran año para mí, lo he pasado mal en muchas ocasiones y casi no me han pasado cosas calificadas como "cosas dignas de recordar". Es obvio que algo bueno me llevo del 2013, siempre hay algo bueno que llevarse de todo.
Del 2013 me llevo a mi perro. Que a día de hoy sigue siendo lo mejor que he conseguido en toda mi vida porque fue algo por lo que estuve luchando demasiado tiempo, él me demostró que yo era capaz de hacer cualquier cosa que me propusiera, él era la prueba. Nunca lo olvidaré. Me pasé 9 años de mi vida luchando por él para tener que perderlo un mes y medio después de tenerlo. Primera ilusión, y primer golpe del año 2013. Me llevo a mi grupo de amigos, que este año hemos bautizado como "los de las últimas escaleras". A gente increíble que he conocido y que vive a cientos de km de mí. Me gustaría poder decir que del 2013 me llevo el concierto del Believe Tour, pero no, este año tampoco se ha cumplido ese sueño de ver en persona a mi ídolo. 5 años van ya. Quizás este año no ha sido como esperaba y quería que fuera. He cometido muchos errores y he pasado por muchos baches, he perdido cosas que me importaban, me han decepcionado muchas veces y me he hundido demasiadas. La muerte de Gus me dejó muy tocada. Tocada y hundida. Sin embargo, el nuevo Gus ha llegado justo a tiempo, ha llegado dos días antes de acabar el año. ¿Casualidad? No lo creo. En dos días que lleva en casa ha conseguido llenar ese vacío que había en mi corazón desde aquel 22 de Junio, cuando mi perro dio su último suspiro, ahora mis dos pequeños están juntos dentro de él. Creo que el destino ha querido que el 2013 tuviera un final feliz para mí, Gus fue la mejor manera de empezar el año. Este Gus, la mejor manera de acabarlo. Lo que puede pasar en tan sólo 365 días, ¿eh? En resumen, que ahora llega el momento de recordar todo lo que ha pasado durante este año, tanto lo bueno como lo malo y de despedirte de él. Pero para siempre. Quizás no ha sido el mejor año, pero han habido momentos y personas increíbles.
Gracias por darme a mi perro aún que me lo quitaras 1 mes y medio después, supe lo que era que alguien dependiera de mí y lo que era que me recibiera dando saltos cada vez que llegaba del instituto.
Gracias por haberme hecho conocer personas increíbles, y por haber hecho que otras me decepcionaran, a raíz de eso voy aprendiendo a fuerza de golpes.
Gracias por esos momentos de reír, aún que no los has compensado con los de llorar.
Gracias por las ilusiones y decepciones, por las risas y los llantos, por las sonrisas y las lágrimas, por los abrazos y palabras.
Gracias por traer un nuevo Gus a mi vida, porque ya lo estaba necesitando.
Os deseo a todos un feliz y prospero año 2014.
Adiós, 2013.
Hola, 2014.
Tengo que confesar que no ha sido un gran año para mí, lo he pasado mal en muchas ocasiones y casi no me han pasado cosas calificadas como "cosas dignas de recordar". Es obvio que algo bueno me llevo del 2013, siempre hay algo bueno que llevarse de todo.
Del 2013 me llevo a mi perro. Que a día de hoy sigue siendo lo mejor que he conseguido en toda mi vida porque fue algo por lo que estuve luchando demasiado tiempo, él me demostró que yo era capaz de hacer cualquier cosa que me propusiera, él era la prueba. Nunca lo olvidaré. Me pasé 9 años de mi vida luchando por él para tener que perderlo un mes y medio después de tenerlo. Primera ilusión, y primer golpe del año 2013. Me llevo a mi grupo de amigos, que este año hemos bautizado como "los de las últimas escaleras". A gente increíble que he conocido y que vive a cientos de km de mí. Me gustaría poder decir que del 2013 me llevo el concierto del Believe Tour, pero no, este año tampoco se ha cumplido ese sueño de ver en persona a mi ídolo. 5 años van ya. Quizás este año no ha sido como esperaba y quería que fuera. He cometido muchos errores y he pasado por muchos baches, he perdido cosas que me importaban, me han decepcionado muchas veces y me he hundido demasiadas. La muerte de Gus me dejó muy tocada. Tocada y hundida. Sin embargo, el nuevo Gus ha llegado justo a tiempo, ha llegado dos días antes de acabar el año. ¿Casualidad? No lo creo. En dos días que lleva en casa ha conseguido llenar ese vacío que había en mi corazón desde aquel 22 de Junio, cuando mi perro dio su último suspiro, ahora mis dos pequeños están juntos dentro de él. Creo que el destino ha querido que el 2013 tuviera un final feliz para mí, Gus fue la mejor manera de empezar el año. Este Gus, la mejor manera de acabarlo. Lo que puede pasar en tan sólo 365 días, ¿eh? En resumen, que ahora llega el momento de recordar todo lo que ha pasado durante este año, tanto lo bueno como lo malo y de despedirte de él. Pero para siempre. Quizás no ha sido el mejor año, pero han habido momentos y personas increíbles.
Gracias por darme a mi perro aún que me lo quitaras 1 mes y medio después, supe lo que era que alguien dependiera de mí y lo que era que me recibiera dando saltos cada vez que llegaba del instituto.
Gracias por haberme hecho conocer personas increíbles, y por haber hecho que otras me decepcionaran, a raíz de eso voy aprendiendo a fuerza de golpes.
Gracias por esos momentos de reír, aún que no los has compensado con los de llorar.
Gracias por las ilusiones y decepciones, por las risas y los llantos, por las sonrisas y las lágrimas, por los abrazos y palabras.
Gracias por traer un nuevo Gus a mi vida, porque ya lo estaba necesitando.
Os deseo a todos un feliz y prospero año 2014.
Adiós, 2013.
Hola, 2014.
Dreams come true.
Hoy después de tantos años he conseguido el
dinero para verle. No importa si es en el 2014, que en el 2015, que en
el 2016. Voy a verle, después de casi 5 años mirando sus vídeos,
escuchando su música, viendo sus pósters. Voy a ver a Justin,
a mi Justin. Al Justin por el que llevo casi 5 años obsesionada, el
Justin por el que tengo la habitación llena de pósters. El Justin por el
que lloro muchas veces porque nunca le he visto. El Justin que descubrí
con 10 años cuando él tenía 15. El Justin que he adorado con 16, con
17, con 18 y a pesar de todo, con 19 años. Él ha crecido, pero yo
también lo he hecho. Y hoy, casi 5 años después. Tengo el dinero. Y no
el dinero para verle a un km. Tengo el dinero para tenerle delante. A
sólo unos metros. No fui al My world Tour, cuando él tenía 16. Tampoco
fui al Believe Tour, cuando él tenía 19. Pero iré al "Journals Tour"
cuando él tenga 22. Voy a ver a Justin Bieber, voy a ver a mi Justin.
viernes, 29 de noviembre de 2013
Lost.
Hace tiempo que escondo lágrimas tras una sonrisa. Hace tiempo que no encuentro la estabilidad en mi vida, todo está mal. Mi mundo se ha oscurecido y mi castillo se me está cayendo encima. Nadie está ahí para impedir que me caiga. Me siento sola, perdida. En un mundo lleno de fingidas sonrisas y falsos "estoy bien". Perdida en un mundo donde todo es gris. Donde los finales felices hace tiempo que no existen. No sé donde estoy. No sé quién soy. Me he perdido a mí misma. He perdido a esa niña que llevaba dentro que siempre era feliz. A esa niña que siempre sabía salir de lo más hondo. He perdido a Celeste. Estoy en un momento de mi vida en el que todo ha dado un giro de 180º. Nada está como debería estar o como quisiera que estuviera. Nadie sabe realmente como me siento. Necesito que haya alguien que me diga "basta, todo estará bien". Necesito un abrazo, un abrazo de los de verdad, de esos que paran el tiempo y te hacen suspirar. Un respiro, un tiempo.
Es como si la vida pensara que todavía no he recibido bastantes golpes seguidos, y me propina uno detrás de otro, al principio lo soportaba, ahora me duele. Ahora me duele porque me esfuerzo y no llego. Lucho y no consigo nada. Todo es en vano. Soy una persona fuerte. He superado muchas piedras que se interpusieron en mi camino prácticamente sola. Pero ahora me siento débil, confusa, sola, indefensa, vulnerable. Tal vez esto sea solo un bache, un bache que ha decidido colocarse justamente ahí, en mitad de mi trayecto. Y yo creo que conseguiré pasarlo, con o sin ayuda de nadie.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Winter.
-Queridos blogueros que me siguen, siento mucho no subir tan seguido en el blog, hace tiempo que no me viene inspiración y no saco tiempo. El instituto, los deberes, los exámenes, y todo lo que no son las clases me tiene muy estresada. ¿Qué tal os va todo? Dentro de nada son las vacaciones de Navidad y ya ha llegado el invierno. ¿Qué queréis que pase por navidad?-
Hola, invierno.
El verano se ha ido, tal vez demasiado rápido, y ahora ha dado paso al invierno. Esa estación del año, adorada por algunos, odiada por otros. Yo, personalmente, la odio. Odio el frío, no me gusta nada. Es hora de sacar las bufandas, los guantes, las sudaderas, las botas y los gorros. Es hora de ir al instituto con paragüas más de una mañana. Hora de tardes en casa con la calefacción, y tal vez, un chocolate caliente. Tiempo de ver películas acurrucados en el sofá. De ver caer la lluvia, o quizás, la nieve, desde la ventana de tu habitación. Otro año más, llega la navidad. Los regalos, las luces, el calor familiar, los villancicos, los abrazos, los recuerdos, los dulces, la felicidad.
El tiempo de recordar a los seres queridos que ya no están, pero que en el fondo de nosotros siguen presentes. Tiempo de reír, de llorar, de abrazar, de soñar, de volar...volar en un mundo de ilusión. Brindar cada noche por los que se fueron, por los que permanecemos, y por los que tienen que llegar. Y al final, decir adiós al 2013, siempre con una sonrisa en la cara, y tal vez, alguna lágrima en las mejillas.
Hola, invierno.
El verano se ha ido, tal vez demasiado rápido, y ahora ha dado paso al invierno. Esa estación del año, adorada por algunos, odiada por otros. Yo, personalmente, la odio. Odio el frío, no me gusta nada. Es hora de sacar las bufandas, los guantes, las sudaderas, las botas y los gorros. Es hora de ir al instituto con paragüas más de una mañana. Hora de tardes en casa con la calefacción, y tal vez, un chocolate caliente. Tiempo de ver películas acurrucados en el sofá. De ver caer la lluvia, o quizás, la nieve, desde la ventana de tu habitación. Otro año más, llega la navidad. Los regalos, las luces, el calor familiar, los villancicos, los abrazos, los recuerdos, los dulces, la felicidad.
El tiempo de recordar a los seres queridos que ya no están, pero que en el fondo de nosotros siguen presentes. Tiempo de reír, de llorar, de abrazar, de soñar, de volar...volar en un mundo de ilusión. Brindar cada noche por los que se fueron, por los que permanecemos, y por los que tienen que llegar. Y al final, decir adiós al 2013, siempre con una sonrisa en la cara, y tal vez, alguna lágrima en las mejillas.
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